Desde @letrasgarabatos nos regalan este post!

“Nosotras somos de colores como dice la canción de Tontxu (¡¡y este blog aún más!!). Estamos hechos de colores. Creemos en un mundo donde todos los colores tienen cabida. Lo bonito del mundo, lo que lo enriquece, es la diversidad, y tan bonito, tan útil y tan válido es el blanco como el negro después de haber pasado por toda la gama de colores incluyendo los grises.

Los colores nos gustan, no lo podemos remediar y lo vais a ver a lo largo de todas estas páginas: los arcoiris os invadirán poco a poco sin daros cuenta… ¡Somos así!

Hace ya varios meses una campaña llevada a cabo por una empresa con el nombre peculiar de “Ubuntuland” nos llamó la atención. La campaña se llamaba y se llama “Pintemos los colores de la piel”.

Desde Ubuntuland nos hacen preguntarnos sobre una realidad en la que quizás muchos de nosotros nunca nos hemos parado a pensar: ¿El color carne qué color es? ¿De qué color es el color carne?

Quizás cuando muchos de nosotros eramos pequeños el color carne era el color carne, que también lo dudo porque quien más y quien menos era más o menos pálido que el compañero, o según la estación del año estaba más o menos moreno, o incluso rojo si el sol había apretado el fin de semana en el pantano.

En una realidad como la nuestra, en una sociedad cada vez más multicultural como en la que vivimos, la existencia de un único color carne es, como poco, absurda.

¿Qué siente un niño cuyo color de piel no se corresponde con el tradicional color carne cuando denominamos a este color así? ¿Acaso no pensará: “¿carne de qué, de quién…de pollo?”?

Desde Ubuntuland, desde este mismo blog, abogamos por una escuela en la que las diferencias y la diversidad sean vistas como riqueza e inspiración.

Como desde la misma página de Ubuntuland nos reconocen, creemos en la escuela como uno de los principales motores de cambio y pensamos que visibilizar en las aulas la diversidad de colores, rasgos y culturas es clave para la construcción de sociedades más justas.

Para ello Ubuntuland ha puesto en marcha una propuesta muy especial: la distribución en todos los colegios de cajas de lápices con 8 tonalidades básicas de diferentes colores de la piel. ¿El objetivo? Borrar de las aulas la expresión “lápiz color carne”. Con ello se contribuye a mejorar la autoestima y el autoconcepto de todos los niños, ayudándoles expresar la alegría de estar en su propia piel. Esto es algo primordial.

Con estas ocho pinturas, que a nosotras incluso se nos antojan escasas pues podían haber incluido incluso algún otro matiz más, los niños pueden dibujar a sus familiares y amigos o sus propios autorretratos eligiendo entre una paleta de colores que no sabe de diferencias pero sí de diversidad y que ayudará a todos los niños y niñas a expresar la alegría de estar en su propia piel.

Estos colores buscan ser una herramienta que ayude al profesorado a visibilizar en las aulas la diversidad de colores, rasgos y culturas de las niñas y niños en el aula, además de contribuir a cuestionar y dejar atrás la expresión monocolor “color carne”, todavía hoy en excesivo uso en muchos ámbitos.

¡Nos encantan las pinturas… y las ideas del proyecto!

Ver artículo aquí:

¿De qué color es el color carne?