«El bullying relacionado con el color de piel aumenta en las estadísticas mientras en los colegios se sigue minimizando. La ausencia de protocolos específicos hace más dura la batalla de madres, hijos e hijas que sufren este acoso»

Así arranca el artículo que publicó hace unos días El Salto
Se describen situaciones demoledoras que pasan en las aulas de nuestro país.
No son cosas de niños. Que no.

Cuando lanzamos la iniciativa de crowdfunding #pintemosloscoloresdelapiel (septiembre, 2016) pretendíamos que se hablara de «colores de la piel» donde no se habla, donde «no se ven colores».

Porque los colores se ven.

Dialogar sobre «¿De qué color es el color carne?» en el aula, reflexionar, imaginar, crear…antes de que las situaciones que se describen en este artículo pasen. Porque cuando pasan, no me des «lapicitos». Claro que no.

Pasados más de dos años, en otro contexto social (y personal), con empresas de material educativo que están, por fin, comercializando en España productos similares (alguna utilizando nuestros mismo textos, casi iguales, hay que decirlo) creemos que ha llegado el momento de cambiar.

#pintemosloscoloresdelapiel
no consistió solo en vender cajas de colores.

Lo saben las/los mecenas y lo saben las personas que entendieron el proyecto y vieron las cajas como una herramienta, una más, para visibilizar la diversidad racial de nuestras escuelas y calles, detonante -quizás- de pequeños cambios personales, aunque sean pequeños, aunque no sean ahora mismo …

Compartimos el mensaje de «ubuntu», yo soy porque nosotras y nosotros somos , y con la misma energía, seguimos…

Y, nos transformamos.

Millones de GRACIAS
a todas las personas que durante estos años habéis confiado en nuestro proyecto: Docentes, Escuelas, Familias, Asociaciones, ONG’s, Ayuntamientos…
Un recuerdo MUY especial a todas y todos nuestros mecenas.

«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo»
Eduardo Galeano